Monday, January 26, 2009

La tempestad y el sueño

Sueña con un cuadro enorme, instalado en una sala de dimensiones gigantescas. El lugar resplandece con miles de velas, que iluminan la exhibición de objetos inverosímiles, titánicos y sin relación con las dimensiones humanas.
Es la hora de cierre, o al menos eso es lo que le dice el vigilante.
Asiente, sin decir una sola palabra, y se entrega a la contemplación del cuadro. La escena se presenta móvil, cambiando constantemente. En el cuadro, puede observar una embarcación, que lucha contra una tempestad.
Las nubes negras rodean la embarcación, y desatan la fuerza de la tormenta.
Olas enormes chocan contra la madera, y amenazan con sumergir el frágil barquito.
En medio de la conmoción se ve a sí mismo, luchando con los remos y la vela, buscando preservar su vida.
Puede oler la sal del mar, sentir el frío viento y empaparse con la resaca.
El nudo en su estómago es indicio de miedo, y tiene ganas de llorar. El mundo se voltea de cabeza con cada nueva ola, y el mareo no le permite ubicar ningún punto de referencia. El cielo encapotado no permite ver las estrellas. Está perdido.
Desde el fondo del cuadro, algo empieza a crecer.
Desafiando a la tempestad, el reverendo Takata se aproxima al bote.
Camina entre las aguas bravas, y en su rostro no se adivina ni la más mínima señal de angustia.
Está ya junto al bote, y mira al navegante por un instante.
Abre su casaca, y de entre los pliegues saca una gigantesca ancla, que en seguida arroja al bote.
Éste se parte, y el navegante es tragado por las aguas.
Desde afuera, él puede verse a sí mismo hundiéndose.

1 comment:

Marfila said...

Ese Sacerdote Takata.... no se si amarlo o detestarlo......