Tuesday, February 17, 2009

Sueño express

Esa noche volvió a soñarse en la estación del metro infinita.
Los trenes se arremolinaban de nuevo, sobre las vías superpuestas unas a otras.
Tres trenes partían rumbo al sur.
Se vió sentado de nueva cuenta en el andén.
A su alrededor la gente parecía no darse cuenta de los bultos que estaban en medio del paso.
"Alguien debió haberlos puesto ahí", pensaba, mientras una sensación creciente de angustia se iba incrustando en su cuerpo.
Empezaba a reconocer los paquetes. Antes de tener la certeza que ya los había visto antes, supo que no quería abrirlos.
Porque los abriría, ineluctablemente, eso también lo sabía ya.
Miró a uno y otro lado, en espera de recibir un guiño, por lo menos, para saber que no estaba solo, que no abriría solo los paquetes.
Al acercarse, el olor de la podre lo inundó todo, pero la gente seguía sin inmutarse siquiera ante la peste.
Las arcadas se sucedieron con mayor frecuencia (terminó vomitando, como se dio cuenta cuando despertó). Empezaba a abrir el primero de los paquetes, el que reconoció de inmediato, y supo que una mirada velada y la grisura de la piel le recibirían en cuanto se abriera del todo el empaque...

1 comment:

Marfila said...

CADA VEZ MEJORES LAS HISTORIAS EN SU IR Y VENIR.
ERES GENIAL. LO SABES. A PESAR DE QUE AVECES TU "TORPEZA" ME MATE.
TE QUIERO.